ILUMINACIONES Y OTROS INCENDIOS: EL LORE
Uno
de mis deseos para este año era terminar
una novela que vengo escribiendo hace décadas, pero la escritura no
es algo que uno pueda dominar completamente: no hay sistema, fórmula
o método, o por lo menos yo no los tengo. Así es que la novela se
publicará más adelante, o nunca ¿quién sabe?
Mientras
tanto, lo que si sucedió, es que revisando los poemas que estuve
escribiendo durante el último año más o menos, encontré que
tenían cierta afinidad, cierta coherencia, con ideas y palabras que
se repetían y que tenían que ver principalmente con el fuego. Y
NECESITÉ publicarlos.
Y
digo NECESITÉ porque sentí el impulso irrefrenable de darlos a
conocer, porque recordé una frase de Elah Rodec que le daba sentido
a todos esos poemas (y el nombre al libro, además), porque soy fan
absoluto de Rimbaud y ese título se convertía en una especie de
homenaje, porque a mediados de año se incendió todo un piso del
edificio en el que vivo, y porque uno de los episodios de mi plan
quinquenal se llamó justamente “Fuego”.
Así
fue que las Iluminaciones se materializaron en apenas un fin de
semana: diseñé el libro, lo mandé a imprimir y un par de días
después los ejemplares estaban armados y listos para ser quemados.
Porque
si: había decidido quemar las tapas del
libro.
Porque no me alcanzaba con imágenes de llamas en la portada,
NECESITABA que el libro sea realmente alcanzado por el fuego, para
exorcizar el
acto fascista que
significa
quemar un libro.
Y
como mi
tendencia a explicar hasta el más mínimo detalle se lleva de
maravillas con esta época donde queremos saber todo, les cuento que
la portada del libro, desde el título hasta el diseño (incluyendo
el logo del sombrero con alas), es
un ¿homenaje?
irónico al
libro homónimo
de
Arthur Rimbaud (Iluminaciones) editado en 1886.
La
confusión
con ese título propuesto por Paul Verlaine, es que si bien el
término remite al despertar de la conciencia, o reconocer la
verdadera naturaleza de uno mismo (en el sentido del “satori”
budista) se trata, en realidad, de una
palabra inglesa usada
para
definir unas plaquetas impresas con poemas e ilustraciones que
estaban de moda por esos años.
Ya
se, todavía no queda muy claro, pero ahora te sigo contando y “ya
lo vas a entender”.
El
origen del nombre del libro surge, en realidad, de una frase que
tengo anotada hace mucho tiempo del maestro Elha Rodec:
“Ten
cuidado, dijo Buda al peregrino: de la iluminación al incendio
hay
sólo un pequeño paso.”
Se
trata de una frase reveladora, que anticipa el “burnout” actual,
y es a la vez una feroz advertencia.
Entonces,
aclarado que las Iluminaciones de Rimbaud no tenían que ver con su
genialidad sino que eran unas plaquetas impresas, yo retomo el
título, vuelvo a generar otra vez confusión asociándolo con el
satori y le agrego el fuego, porque vivimos en una época
literalmente al borde del incendio mental y físico.
La
diferencia principal entre ambos libros es que en el libro de Rimbaud
la mayoría de los poemas son en prosa y sólo un par de versos
libres. En el mío, casi todos los poemas son de versos libres y sólo
un par en prosa.
Espero
haber sido claro, cualquier consulta adicional me encuentro a su
disposición.
Pueden comprar el libro en la web de la editorial:
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